Programa / Defensa

Defensa y seguridad

Seguridad al servicio de la paz

La seguridad es la condición previa de todo lo demás: sin ella no hay libertad, ni economía, ni servicios públicos que funcionen. En la última década, Europa ha visto volver la guerra a su territorio, el auge de los ataques informáticos, las campañas de desinformación y fenómenos climáticos extremos que ponen a prueba la capacidad de respuesta del Estado.

Durante años, la defensa ha sido en España un tema incómodo, tratado con alarmismo por unos y con silencio por otros. Mientras tanto, el gasto se ha decidido con poca transparencia, los programas de armamento acumulan retrasos y sobrecostes, y las amenazas que más afectan a la ciudadanía (ciberataques, ataques a infraestructuras críticas, catástrofes naturales) no siempre reciben la atención que merecen.

Proponemos una defensa orientada a la paz y a la disuasión, construida en clave europea, gestionada con criterios de eficiencia y sometida a un control democrático estricto. No se trata de gastar más o menos por sistema, sino de saber para qué gastamos y de medir si lo conseguimos.

Porque la mejor defensa es la que nunca necesita usarse, y para eso tiene que ser creíble.

Principio general

Defensa: disuasión para la paz, control democrático y eficiencia

La política de defensa se orienta a prevenir conflictos y proteger a la ciudadanía, siempre dentro del derecho internacional. Se decide con información pública, se controla desde el Parlamento y se evalúa con indicadores. Defendemos una autonomía estratégica europea que permita cooperar sin depender de decisiones ajenas.

Ejes estratégicos

Eje estratégico 1

Paz, prevención y derecho internacional

Disuadir para no tener que combatir.

La defensa empieza mucho antes del conflicto. Este eje combina una disuasión creíble con la diplomacia preventiva y el respeto estricto al derecho internacional.

1.

Estrategia de defensa basada en la disuasión

Ser lo bastante fuertes para que nadie quiera ponernos a prueba.

Estrategia de defensa pública, revisada cada legislatura, que defina amenazas, prioridades y capacidades necesarias con criterios técnicos y no partidistas.

2.

España, país mediador

Más diplomacia para necesitar menos fuerza.

Refuerzo de la diplomacia preventiva y de la capacidad de mediación en conflictos, especialmente en el Mediterráneo, el Sahel e Iberoamérica, donde España tiene vínculos y credibilidad.

3.

Exportaciones de armamento bajo control

Ningún arma española contra la población civil.

Aplicación estricta de los criterios europeos de control de exportaciones, con información detallada y pública sobre destinos y usos, y suspensión automática ante indicios de violaciones del derecho internacional humanitario.

Eje estratégico 2

Autonomía estratégica europea

Cooperar sin depender.

Ningún país europeo puede garantizar por sí solo su seguridad en el contexto actual. Este eje impulsa capacidades europeas compartidas que permitan a Europa decidir por sí misma, de forma compatible con los compromisos internacionales vigentes.

4.

Capacidades europeas compartidas

Juntos llegamos más lejos, y gastamos menos.

Impulso de compras conjuntas y de capacidades comunes europeas en los ámbitos donde Europa es más dependiente: transporte estratégico, inteligencia, satélites y defensa antiaérea.

5.

Industria europea de defensa con reglas limpias

Producir en Europa, con transparencia.

Apoyo a la base industrial europea de defensa con criterios de eficiencia, competencia real y transparencia, evitando duplicidades entre Estados y favoreciendo el empleo cualificado y la innovación de uso civil.

6.

Decisiones europeas ágiles

Una Europa que no decide a tiempo no protege.

Mecanismos de decisión más rápidos en política común de seguridad y defensa, con mayorías cualificadas en lugar de unanimidad en los ámbitos que lo permitan y control del Parlamento Europeo.

Eje estratégico 3

Cada euro, con un objetivo

Gastar mejor antes que gastar más.

La defensa maneja presupuestos muy elevados con poco escrutinio público. Este eje aplica al gasto militar los mismos estándares de transparencia, evaluación y lucha contra la corrupción que defendemos en toda la Administración.

7.

Planificación por capacidades, no por cifras

Primero el para qué, después el cuánto.

El presupuesto de defensa se construirá a partir de las capacidades necesarias definidas en la estrategia, con objetivos medibles para cada programa, en lugar de partir de un porcentaje fijado de antemano.

8.

Contratación transparente y blindada

Cero tolerancia con la corrupción en defensa.

Publicación de todos los contratos no clasificados, control reforzado de intermediarios y conflictos de interés, prohibición de las «puertas giratorias» e inhabilitación para contratar con el Estado de las empresas que corrompan.

9.

Auditoría independiente de los grandes programas

Retrasos y sobrecostes, a la luz.

Informe público anual sobre el coste, el calendario y el rendimiento de los grandes programas de armamento, elaborado por un órgano independiente y presentado al Parlamento.

Eje estratégico 4

Nuevas amenazas: ciberseguridad e infraestructuras críticas

Proteger lo que hace funcionar el país.

Hoy un ataque puede llegar a través de una red informática o de un cable submarino. Este eje refuerza la protección frente a amenazas híbridas que afectan directamente a la vida diaria.

10.

Escudo cibernético nacional

Defender la red como se defiende el territorio.

Coordinación permanente entre los organismos de ciberseguridad civiles y militares, con más personal especializado, ejercicios periódicos y apoyo a pymes y ayuntamientos, que son los objetivos más vulnerables.

11.

Protección de infraestructuras críticas

Energía, agua y comunicaciones, siempre disponibles.

Planes de resiliencia verificados para redes eléctricas, agua, telecomunicaciones y cables submarinos, con simulacros anuales y planes de respuesta conocidos de antemano, en coordinación con el programa de Medio ambiente y energía.

12.

Resiliencia frente a la desinformación

Una ciudadanía informada es la mejor defensa.

Alfabetización mediática en el sistema educativo, detección y exposición transparente de campañas de manipulación extranjeras y cooperación con la UE, siempre con pleno respeto a la libertad de expresión y sin censura.

Eje estratégico 5

Personas, emergencias y control democrático

Al servicio de la ciudadanía, bajo su control.

Las Fuerzas Armadas son, ante todo, las personas que las forman. Este eje mejora sus condiciones, refuerza su papel en las emergencias y garantiza que la ciudadanía pueda controlar cómo se usa la defensa.

13.

Carrera militar digna

Cuidar a quienes nos cuidan.

Salarios acordes a la responsabilidad, acceso a vivienda, medidas de conciliación y una salida real al empleo civil para la tropa y la marinería al terminar sus compromisos, con formación certificada.

14.

Refuerzo de la respuesta ante emergencias

Preparados para lo que ya está pasando.

Más medios y personal para la Unidad Militar de Emergencias y protocolos de actuación automáticos ante incendios, inundaciones y otras catástrofes, coordinados con protección civil.

15.

Control parlamentario reforzado

La defensa también rinde cuentas.

Autorización parlamentaria previa para toda misión en el exterior, informe anual público sobre el estado de la defensa y comparecencias periódicas para evaluar el cumplimiento de los objetivos.

KPIs claros y medibles de éxito

Los indicadores son la brújula de una política de defensa que debe demostrar su eficacia sin necesidad de llegar a usarse: capacidades disponibles, protección frente a nuevas amenazas, gasto eficiente y control democrático.

Cada KPI contará con definición operativa, fuente identificada (Ministerio de Defensa, Tribunal de Cuentas, organismos de ciberseguridad, Agencia Europea de Defensa), frecuencia de medición, responsable institucional y supervisión parlamentaria. La información clasificada se evaluará en sede parlamentaria reservada, pero el indicador agregado será siempre público.

KPI estrella (North Star)

Índice de Seguridad, Resiliencia y Eficiencia de la Defensa (ISRED)

Indicador sintético que mide si España está protegida frente a las amenazas actuales, si su defensa se integra en una Europa más autónoma y si cada euro se gasta con transparencia y eficacia. Objetivo: mejora sostenida cada año de legislatura.

  • Capacidades disponibles y preparación25%
  • Ciberseguridad y resiliencia de infraestructuras25%
  • Eficiencia y transparencia del gasto20%
  • Cooperación y autonomía europea15%
  • Personal y respuesta ante emergencias15%

KPIs positivos (a incentivar y maximizar)

  • Capacidades operativas disponibles: % de los medios principales listos para operar.
  • Proyectos europeos conjuntos: % del gasto en equipamiento ejecutado en programas compartidos con la UE.
  • Incidentes de ciberseguridad resueltos: % resueltos en plazo y tiempo medio de respuesta.
  • Simulacros de infraestructuras críticas: ejercicios realizados y superados cada año.
  • Tiempo de respuesta ante emergencias: horas desde la activación hasta el despliegue.
  • Retención de personal: % de militares que renuevan compromiso o acceden a empleo civil.
  • Contratos publicados: % de contratos no clasificados disponibles en abierto.

KPIs negativos (a reducir de forma sostenida)

  • Sobrecostes de los grandes programas: desviación sobre el presupuesto inicial.
  • Retrasos en las entregas: meses de retraso medio de los grandes programas.
  • Incidentes graves en infraestructuras críticas: interrupciones de servicio causadas por ataques.
  • Bajas voluntarias anticipadas: % de abandono antes de terminar el compromiso.
  • Exportaciones a destinos de riesgo: licencias concedidas a países con indicios de violaciones del derecho internacional.
  • Gasto sin evaluación: % del presupuesto sin objetivos ni indicadores asociados.

Una defensa eficaz no se mide por cuánto gasta ni por cuánto se exhibe, sino por cuánta paz y cuánta seguridad garantiza a la ciudadanía. Ese es el único objetivo.