Programa / Inmigración y relaciones exteriores

Inmigración y relaciones exteriores

Un país abierto, una Europa fuerte, un mundo más estable

España es un país abierto al mundo por historia, por geografía y por necesidad. Nuestra prosperidad, nuestra cohesión social y la sostenibilidad de nuestro Estado del bienestar dependen de cómo gestionemos dos realidades inseparables: la inmigración y nuestra relación con el entorno internacional.

Durante demasiado tiempo, ambos ámbitos han sido tratados desde la improvisación, el cortoplacismo o el miedo al coste político. El resultado ha sido una política exterior reactiva, una Unión Europea lenta e incapaz de hablar con una sola voz, y una gestión de la inmigración desordenada que perjudica tanto a la ciudadanía como a quienes migran de forma honesta y legal.

Vivimos en un contexto internacional marcado por el retorno de la fuerza, la presión económica de las grandes potencias, la inestabilidad en nuestro vecindario inmediato y una competencia global cada vez más dura. En este escenario, la ingenuidad no protege a los valores y el inmovilismo no garantiza la estabilidad.

Defendemos una política de inmigración legal, ordenada e integradora, basada en derechos claros y deberes exigibles. Y una política exterior europea, pragmática y autónoma, que coopere cuando sea posible, disuada cuando sea necesario y actúe siempre con previsión. Este no es un programa ideológico: es un programa operativo, orientado a resultados, evaluable y pensado para gobernar un mundo complejo sin consignas ni atajos.

Nuestra convicción

España solo puede proteger su modelo social, sus derechos y su prosperidad si actúa dentro de una Europa más unida, más ágil y con mayor capacidad de decisión

La política exterior, la gestión de la inmigración y la autonomía estratégica solo son posibles sobre una base económica europea sólida, competitiva y bien gobernada.

Nuestro enfoque no es antiinmigración, es anticaos: orden, previsión y justicia, con derechos claros y deberes exigibles.

Ejes estratégicos

Eje estratégico 1

Europa como actor político y estratégico

Más Europa donde hace falta, para decidir a tiempo y con una sola voz.

La Unión Europea no puede seguir siendo una gran potencia económica con una capacidad política limitada. La fragmentación interna, la lentitud en la toma de decisiones y la dependencia estratégica han convertido a Europa en un actor vulnerable frente a presiones externas.

España debe impulsar una integración europea funcional, centrada en aquello que ningún Estado puede resolver por sí solo: política exterior, gestión de fronteras, inmigración, energía y autonomía estratégica. No se trata de más burocracia, sino de más capacidad de acción.

1.

Hacia una política exterior europea con voz única

Una sola posición para ser escuchados en el mundo.

España promoverá una política exterior europea verdaderamente común, capaz de superar la actual fragmentación entre Estados miembros. La dispersión de posiciones nacionales debilita a Europa, reduce su capacidad de influencia y la expone a presiones externas. Defendemos avanzar hacia:

  • Posiciones comunes vinculantes en política exterior en los ámbitos estratégicos.
  • Uso sistemático de mayorías cualificadas, limitando el veto nacional en decisiones clave.
  • Coordinación real entre diplomacias nacionales y las instituciones europeas.

Una Europa que no decide a tiempo acaba aceptando decisiones tomadas por otros.

2.

Reforma de la toma de decisiones en la Unión Europea

Decidir rápido también es proteger a la ciudadanía.

La lentitud de la Unión Europea no es un defecto técnico, es un riesgo político. España impulsará una reforma de los mecanismos de decisión europeos para garantizar respuestas ágiles ante crisis migratorias, geopolíticas o económicas. Esta reforma incluirá:

  • Reducción de los ámbitos sujetos a unanimidad.
  • Procedimientos de urgencia para situaciones de crisis.
  • Mayor capacidad ejecutiva de las instituciones europeas en materias compartidas.

Una Unión Europea incapaz de reaccionar pierde credibilidad interna y externa.

3.

Autonomía estratégica europea compatible con las alianzas existentes

Cooperar sin depender.

España defenderá una autonomía estratégica europea real, entendida como la capacidad de la Unión para actuar y proteger sus intereses sin depender de decisiones externas imprevisibles. Esta autonomía será:

  • Compatible con alianzas históricas como la OTAN.
  • Basada en capacidades propias en ámbitos clave: energía, industria, tecnología y seguridad.
  • Orientada a reducir dependencias críticas frente a terceros países.

La autonomía estratégica no es aislamiento, es capacidad de elección.

4.

Europa como espacio común de fronteras, asilo e inmigración

Fronteras compartidas, responsabilidades compartidas.

España impulsará una gestión plenamente europea de las fronteras exteriores, el asilo y la inmigración. Compartir fronteras implica compartir responsabilidades, recursos y decisiones. La propuesta incluye:

  • Protocolos únicos de asilo y migración en toda la UE.
  • Reparto equitativo de responsabilidades entre Estados miembros.
  • Refuerzo de las agencias europeas con capacidad operativa real.

La gestión nacional de un fenómeno europeo es ineficiente e injusta.

5.

Compromiso firme con la implementación del Plan Draghi

Sin competitividad económica, no hay soberanía europea.

España asumirá como prioridad estratégica la implementación decidida de las recomendaciones del Informe Draghi, entendiendo que la competitividad económica es hoy un elemento central de la política exterior, la autonomía estratégica y la estabilidad social europea.

El informe parte de un diagnóstico claro: Europa dispone de las bases institucionales, sociales y normativas para ser altamente competitiva, pero sufre una brecha creciente de productividad, que explica la mayor parte del desfase económico con Estados Unidos y el retroceso frente a China. España defenderá que la respuesta europea se articule como una auténtica política económica exterior, alineando innovación, energía, seguridad económica y gobernanza.

Este compromiso no es ideológico: es una condición necesaria para sostener el modelo social europeo en un mundo más competitivo e inestable.

6.

Cerrar la brecha de innovación y productividad en Europa

Innovar a escala europea o quedar atrás.

España impulsará una estrategia europea para cerrar la brecha de innovación y productividad, principal causa del estancamiento económico del continente en un contexto de envejecimiento demográfico. Esta estrategia incluirá:

  • Concentrar los programas europeos de I+D en menos prioridades estratégicas, con mayor impacto.
  • Aumentar de forma sostenida la inversión europea en innovación de ruptura.
  • Reformar el Consejo Europeo de Innovación para convertirlo en una auténtica agencia de innovación avanzada, capaz de asumir riesgos.
  • Facilitar la creación y el crecimiento de empresas innovadoras a escala europea, reduciendo la fragmentación normativa.
  • Impulsar instituciones académicas europeas de referencia mundial y la transferencia efectiva del conocimiento al mercado.

Europa no pierde talento; pierde capacidad de escalar.

7.

Energía competitiva, segura y descarbonizada

Reducir costes hoy para sostener la transición mañana.

España defenderá un enfoque europeo que vincule de forma inseparable descarbonización y competitividad industrial, abordando el alto coste de la energía como uno de los principales obstáculos para el crecimiento y el empleo. Esta estrategia incluirá:

  • Simplificación acelerada de los trámites para el despliegue de energías renovables.
  • Fomento de contratos de energía a largo plazo (PPA) para la industria.
  • Inversión prioritaria en redes eléctricas e interconexiones europeas.
  • Mantenimiento de la capacidad nuclear existente y evaluación rigurosa del desarrollo de nueva nuclear.
  • Impulso decidido al hidrógeno verde y a la electrificación del transporte.

La transición energética solo será sostenible si reduce costes, refuerza la seguridad energética y genera nuevas oportunidades industriales.

8.

Reducir dependencias estratégicas y reforzar la seguridad económica

Las dependencias críticas son vulnerabilidades políticas.

España impulsará una política europea orientada a reducir dependencias estratégicas en sectores clave para la transición energética, la digitalización y la seguridad económica. Esta política incluirá:

  • Aplicación plena y acelerada de la legislación europea sobre materias primas críticas.
  • Estrategias europeas integradas para asegurar toda la cadena de suministro: extracción, procesamiento, reciclaje y almacenamiento.
  • Diversificación de acuerdos de suministro energético y de recursos estratégicos.
  • Protección de infraestructuras y tecnologías críticas frente a riesgos geopolíticos.

La seguridad económica es hoy una dimensión central de la política exterior europea.

9.

Financiación europea a la altura de los retos comunes

Invertir juntos para competir juntos.

España apoyará una movilización masiva de inversión europea, pública y privada, acorde con los retos de innovación, transición energética, digitalización y seguridad. Esta movilización incluirá:

  • Avanzar decididamente hacia una auténtica Unión de Mercados de Capitales, con menor fragmentación regulatoria.
  • Completar la Unión Bancaria y revitalizar instrumentos de financiación a largo plazo.
  • Reformar el presupuesto europeo para concentrarlo en proyectos estratégicos de alto impacto.
  • Explorar fórmulas de financiación conjunta europea para bienes públicos comunes, incluida la emisión regular de activos comunes seguros.

Sin financiación a escala europea, los objetivos estratégicos seguirán siendo declaraciones de intención.

10.

Reforma de la gobernanza europea para decidir y ejecutar mejor

Menos bloqueo, más acción.

España defenderá una reforma profunda de la gobernanza europea para reducir la lentitud decisoria y la carga regulatoria que lastran la competitividad y la acción política. Esta reforma incluirá:

  • Extensión del voto por mayoría cualificada en el Consejo en ámbitos estratégicos.
  • Uso de mecanismos de cooperación reforzada entre Estados miembros cuando no exista unanimidad.
  • Creación de un marco europeo de coordinación de la competitividad con prioridades claras por ciclo político.
  • Simplificación del acervo normativo europeo, con evaluación sistemática de la legislación existente y control del impacto regulatorio futuro.

Una Unión que tarda años en decidir no puede liderar un mundo que cambia en meses.

Sin una Europa más cohesionada y eficaz, ninguna política migratoria o exterior será sostenible. España debe liderar este impulso desde la convicción, no desde la resignación.

Eje estratégico 2

Inmigración legal, ordenada e integrada

Abrir puertas con reglas claras para construir una sociedad fuerte.

España es un país abierto y dinámico cuya prosperidad depende, en gran medida, de su capacidad para integrar talento, trabajo y nuevas generaciones en su tejido social y económico. La evolución demográfica de Europa hace que la inmigración no sea una opción ideológica, sino una realidad estructural.

Durante años el debate migratorio ha oscilado entre la negación de la realidad demográfica y la ausencia de una gestión clara y previsible. Proponemos superar ese falso dilema con tres principios: legalidad (vías legales y previsibles), responsabilidad compartida (gestión europea, no solo nacional) e integración exigente (derechos acompañados de deberes claros).

11.

Sistema europeo de migración legal gestionado en origen

Ordenar la migración antes de que empiece el viaje.

España impulsará un sistema europeo que permita tramitar la mayoría de los procesos de migración en los países de origen, reduciendo los flujos irregulares, las redes de tráfico de personas y las situaciones de riesgo en las fronteras. Este sistema incluirá:

  • Oficinas europeas de migración en países de origen o tránsito.
  • Procesos transparentes de solicitud de visados de trabajo y residencia.
  • Evaluación previa de perfiles profesionales y necesidades laborales.
  • Programas de movilidad laboral acordados con los países socios.

Gestionar la migración en origen permite sustituir el caos actual por un sistema previsible, humano y eficiente.

12.

Cuotas de migración laboral coordinadas a nivel europeo

Planificar la inmigración para fortalecer la economía.

España defenderá mecanismos europeos de planificación migratoria que ajusten los flujos a las necesidades reales del mercado laboral y a la evolución demográfica. Esta planificación incluirá:

  • Identificación periódica de sectores con escasez de trabajadores.
  • Programas de migración laboral específicos para cubrir estas necesidades.
  • Coordinación entre Estados miembros para evitar una competencia desordenada entre países europeos.

La inmigración debe ser una herramienta de crecimiento y estabilidad, no el resultado de una gestión improvisada.

13.

Integración basada en derechos y deberes

Integrarse es participar plenamente en la sociedad.

España impulsará un modelo de integración que combine derechos claros con expectativas razonables de participación en la sociedad. Este modelo incluirá:

  • Acceso prioritario a programas de aprendizaje del idioma y orientación cívica.
  • Reconocimiento más ágil de titulaciones y competencias profesionales.
  • Programas de inserción laboral temprana.
  • Fomento de la participación en la vida social, educativa y comunitaria.

La integración no es automática: requiere políticas públicas eficaces y el compromiso activo de quienes deciden construir su vida en España.

14.

Defensa del contrato social frente al delito

Los derechos se protegen también haciendo cumplir la ley.

La inmensa mayoría de las personas que migran a España lo hacen para trabajar, construir una vida y contribuir a la sociedad. Precisamente por ello, el sistema debe responder con claridad cuando se producen delitos graves. España impulsará un marco jurídico que permita:

  • La pérdida del derecho de residencia en casos de delitos graves o reincidencia.
  • La ejecución efectiva de expulsiones cuando exista base jurídica para ello.
  • La mejora de los acuerdos de cooperación judicial con países de origen para facilitar los retornos.

Aplicar la ley protege tanto a la ciudadanía como a la gran mayoría de personas migrantes que cumplen las normas.

15.

Cooperación europea para el retorno efectivo

Un sistema migratorio creíble necesita mecanismos de retorno.

España defenderá un sistema europeo eficaz de retorno para los casos en que las solicitudes de residencia o asilo sean rechazadas. Este sistema incluirá:

  • Acuerdos de cooperación con países de origen para facilitar los retornos.
  • Procesos administrativos claros y rápidos.
  • Coordinación europea para evitar situaciones de bloqueo jurídico.

Sin retornos efectivos no hay sistema migratorio ordenado ni creíble.

16.

Lucha coordinada contra las redes de tráfico de personas

Combatir a quienes se lucran del sufrimiento humano.

España promoverá una estrategia europea reforzada contra las redes criminales de tráfico de personas, que explotan la vulnerabilidad de miles de personas y alimentan los flujos irregulares. Esta estrategia incluirá:

  • Mayor cooperación policial y judicial europea.
  • Operaciones coordinadas contra organizaciones criminales transnacionales.
  • Refuerzo de la investigación financiera para perseguir los beneficios de estas redes.

Combatir estas organizaciones es una prioridad humanitaria y de seguridad.

17.

Sistema europeo de asilo más rápido y coherente

Proteger a quien lo necesita, decidir sin demoras.

España impulsará una reforma del sistema europeo de asilo para garantizar decisiones rápidas, coherentes y basadas en criterios comunes. Esta reforma incluirá:

  • Procedimientos homogéneos en todos los Estados miembros.
  • Reducción de los tiempos de resolución.
  • Mejor coordinación entre autoridades nacionales y europeas.

Un asilo eficaz protege a quienes huyen de conflictos o persecuciones y evita abusos del sistema.

La política migratoria debe basarse en la realidad, no en consignas. Ni el cierre de fronteras ni la gestión desordenada ofrecen soluciones duraderas: solo la combinación de legalidad, previsión, integración y cumplimiento de la ley mantiene la confianza de la ciudadanía.

Eje estratégico 3

Vecindad estratégica: África, Mediterráneo y Latinoamérica

La estabilidad de nuestros vecinos es también nuestra seguridad.

España es la frontera sur de Europa y su puente natural con África y Latinoamérica. Lo que ocurre en nuestro vecindario —inestabilidad, falta de oportunidades, presión migratoria o competencia de otras potencias— se refleja directamente en nuestro país.

Este eje sustituye la ayuda asistencial y la improvisación diplomática por una política de vecindad basada en inversión, estabilidad, reglas claras y marcos multilaterales europeos.

18.

De la ayuda asistencial a la inversión condicionada y acompañada

Invertir en estabilidad, no en dependencia.

Una ayuda mal diseñada puede debilitar las economías locales; cortarla sin transición provoca crisis humanitarias y más migración. España impulsará, junto a la UE, una transición gradual hacia la inversión productiva:

  • Conversión progresiva de la ayuda en proyectos productivos con empleo local.
  • Condiciones de transparencia y auditorías independientes en cada proyecto.
  • Acompañamiento institucional para que las instituciones locales se fortalezcan durante la inversión, no como requisito previo.
  • Evaluación de la sostenibilidad de los proyectos a 5 y 10 años.

El retorno que buscamos es estratégico y de desarrollo: estabilidad, oportunidades y menos migración forzada.

19.

Misiones de estabilización multilaterales, limitadas y verificables

Cooperar en seguridad con objetivos claros y fecha de salida.

La inestabilidad en el Sahel y otras zonas de nuestro entorno alimenta los conflictos y la migración forzada. España participará en misiones de estabilización solo bajo marcos multilaterales (UE o Naciones Unidas) y con condiciones estrictas:

  • Mandato acotado en el tiempo y objetivos verificables.
  • Prioridad a la formación y al refuerzo de las capacidades locales.
  • Evaluación pública de resultados con indicadores de seguridad de Naciones Unidas.
  • Ninguna intervención unilateral.

Aprender de los fracasos recientes es la condición para no repetirlos.

20.

Relación firme, previsible y multilateral con Marruecos

Buena vecindad con reglas claras.

Marruecos es un socio imprescindible en migración, seguridad, comercio y energía. Esa relación debe dejar de depender de gestos coyunturales y presiones puntuales:

  • Acuerdos migratorios con mecanismos de verificación y seguimiento.
  • Gestión de la relación dentro del marco europeo y mediterráneo, no solo bilateral.
  • Cooperación económica y energética de beneficio mutuo.
  • Líneas rojas explícitas: la soberanía de Ceuta y Melilla no es negociable.

La previsibilidad protege a ambos países mejor que la improvisación.

21.

Asociación euromediterránea para la migración y el desarrollo

Un Mediterráneo compartido exige soluciones compartidas.

España impulsará una asociación entre la UE y los países de origen y tránsito del Mediterráneo y África occidental que combine migración legal, desarrollo y lucha contra las redes de tráfico:

  • Programas de movilidad legal ligados a formación profesional en origen.
  • Cooperación en salvamento marítimo y control de fronteras con garantías de derechos humanos.
  • Inversión en empleo juvenil en las principales regiones de salida.

Reducir la migración irregular empieza por ofrecer alternativas reales.

22.

Alianza estratégica UE–Latinoamérica basada en inversión

Socios de verdad, no proveedores de materias primas.

Los lazos culturales, lingüísticos y humanos con Latinoamérica son un activo estratégico que España debe poner al servicio de toda Europa, sin tratar la región como un bloque homogéneo:

  • Inversión europea en proyectos industriales y tecnológicos conjuntos, no solo extractivos.
  • Acuerdos de movilidad, educación y reconocimiento de titulaciones.
  • Cooperación en transición energética y materias primas críticas con estándares comunes.
  • España como puente y coordinadora de la política europea hacia la región.

Si Europa no ofrece una alianza atractiva, otras potencias ocuparán ese espacio.

Una vecindad estable, próspera y bien gobernada es la mejor política migratoria y de seguridad que España puede tener.

Eje estratégico 4

Autonomía estratégica y relaciones con las grandes potencias

Cooperar cuando sea posible, disuadir cuando sea necesario.

El orden internacional ha vuelto a una lógica de poder: guerra en Europa, competencia económica sin reglas claras y alianzas que ya no pueden darse por garantizadas. Europa no puede seguir delegando su seguridad ni su prosperidad en decisiones ajenas.

Este eje define cómo debe relacionarse España, a través de la UE, con Estados Unidos, Rusia y China: con realismo, sin ingenuidad y con capacidades propias.

23.

Autonomía estratégica europea compatible con la OTAN, no subordinada a ella

Capacidad propia para decidir desde una posición de fuerza.

Europa debe construir las capacidades que hoy delega, sin quedar indefensa durante la transición. España impulsará:

  • Aumento del gasto en defensa ejecutado de forma conjunta a nivel europeo, no solo nacional.
  • Capacidades europeas autónomas en transporte estratégico, inteligencia y defensa antiaérea.
  • Procedimientos ágiles de decisión en seguridad y defensa dentro de la UE.

Ser autónomos no significa romper alianzas, sino poder elegir.

24.

Una relación entre iguales con Estados Unidos

Aliados, no dependientes.

Estados Unidos sigue siendo un aliado fundamental, pero ya no es un garante previsible a largo plazo. España defenderá una relación transatlántica basada en intereses compartidos y reciprocidad:

  • Cooperación en seguridad, comercio y tecnología bajo reglas equilibradas.
  • Respuesta europea conjunta y proporcionada ante medidas comerciales unilaterales.
  • Reducción de las dependencias tecnológicas y de defensa que limitan nuestra capacidad de decisión.

Una Europa fuerte es un mejor aliado que una Europa dependiente.

25.

Rusia: disuasión firme y diplomacia abierta

Defender el derecho internacional sin cerrar la puerta al diálogo.

La agresión contra Ucrania y la guerra híbrida contra Europa exigen una respuesta clara, que distinga entre el régimen y el pueblo ruso:

  • Apoyo inequívoco y verificable a Ucrania y al derecho internacional.
  • Dependencia energética europea de Rusia reducida a cero.
  • Disuasión creíble combinada con canales diplomáticos abiertos.

Explicar el comportamiento de un adversario no es justificarlo: es la base para disuadirlo.

26.

China: cooperación selectiva y exclusión en sectores estratégicos

Comerciar sin entregar la llave de casa.

China es un socio comercial relevante y, a la vez, un competidor sistémico que negocia para crear dependencias. España defenderá en la UE:

  • Control europeo de las inversiones extranjeras en infraestructuras y tecnologías críticas.
  • Planes de diversificación y sustitución en tierras raras y otros insumos estratégicos.
  • Cláusulas espejo laborales y medioambientales en los acuerdos comerciales y defensa frente al dumping industrial.
  • Cooperación abierta en ámbitos no estratégicos, como el clima o la investigación básica.

No se trata de balancearse entre potencias, sino de decidir qué compartimos y qué protegemos.

27.

Escudo europeo frente a la guerra híbrida

Defender también lo que no se ve.

Los ciberataques, la desinformación y la presión sobre infraestructuras críticas son hoy armas habituales. España impulsará:

  • Mayor inversión coordinada en ciberdefensa.
  • Unidades europeas contra la desinformación, con transparencia y control democrático.
  • Protección de cables submarinos, redes energéticas y sistemas electorales.

La seguridad del siglo XXI empieza en las redes y en la información.

La autonomía estratégica no es aislamiento ni alineamiento automático: es la capacidad de defender nuestros intereses y valores con medios propios y aliados fiables.

KPIs claros y medibles de éxito

Los indicadores son la brújula de este programa: permiten saber si la inmigración se gestiona con orden, legalidad e integración real, y si España y Europa ganan capacidad de decisión propia en el mundo.

Cada KPI contará con definición operativa clara, fuente identificada (INE, Eurostat, Ministerio del Interior, Frontex, agencias de la UE y Naciones Unidas), frecuencia de medición, responsable institucional y supervisión independiente.

KPI estrella (North Star)

Índice de Orden Migratorio y Autonomía Estratégica (IOMAE)

Indicador sintético que mide si la migración llega por vías legales y se integra con éxito, y si España, dentro de la UE, reduce sus dependencias críticas y gana capacidad de decisión. Objetivo: mejora sostenida cada año de legislatura.

  • Migración por vías legales25%
  • Integración laboral y social25%
  • Eficacia del sistema (asilo y retorno)15%
  • Autonomía estratégica y dependencias20%
  • Capacidad de decisión europea15%

KPIs positivos (a incentivar y maximizar)

  • Migración por vías legales: % de la inmigración que llega por canales legales y gestionados en origen.
  • Integración laboral: tasa de empleo de la población inmigrante frente a la media nacional.
  • Reconocimiento de titulaciones: tiempo medio de homologación y nº de títulos reconocidos.
  • Aprendizaje del idioma: % de personas recién llegadas que completan formación lingüística y cívica.
  • Resolución efectiva: % de delitos graves de personas sin residencia legal con resolución efectiva (condena o expulsión).
  • Inversión productiva en origen: % de la ayuda convertida en proyectos productivos con empleo local.
  • Gasto de defensa conjunto: % del gasto europeo en defensa ejecutado de forma conjunta.
  • Decisiones por mayoría cualificada: nº de ámbitos de política exterior que dejan de requerir unanimidad.
  • Inversión europea en Latinoamérica: volumen de inversión europea frente a la de otras potencias en la región.
  • Ciberdefensa: inversión y capacidad de respuesta ante incidentes graves.

KPIs negativos (a reducir de forma sostenida)

  • Llegadas irregulares: nº de llegadas irregulares por ruta migratoria.
  • Muertes en rutas migratorias: personas fallecidas o desaparecidas en las rutas hacia España.
  • Tiempo de resolución de asilo: días medios hasta una resolución firme.
  • Retornos no ejecutados: % de órdenes de retorno firmes que no se ejecutan.
  • Reincidencia: tasa de reincidencia en delitos graves, por situación administrativa.
  • Dependencia energética crítica: % de energía y combustibles procedentes de proveedores de riesgo.
  • Dependencia en materias primas críticas: % de tierras raras y minerales críticos de un solo proveedor.
  • Infraestructuras críticas bajo control externo: % de infraestructuras estratégicas con control de terceros países.
  • Lentitud de respuesta europea: tiempo medio de reacción de la UE ante crisis exteriores.
  • Campañas de desinformación: incidentes de injerencia y desinformación detectados y no neutralizados.

Orden, previsión y justicia: lo que no se mide se convierte en consigna, y lo que se mide se puede mejorar.